Prevención del coronavirus en la fase dos

Madurez psicológica y espiritual, Wenceslao Vial
Cuidarse es cuidar a los demás

Medidas de prevención para Covid-19 después del confinamiento

Se sugieren algunas medidas de prevención del coronavirus para lo que se ha llamado “fase 2”, es decir, cuando se pueda salir de casa con más facilidad. Al preparar este documento, que comparto por si pude ser de utilidad, he tenido en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, artículos médicos recientes, la opinión de algunos especialistas en infecciones, de sacerdotes y encargados de residencias. Son importantes, pues, aunque esté bajando el número de contagios, si no se tienen en cuenta, puede haber una segunda ola de infecciones.

Como la información científica mejora día a día, caben revisiones y modificaciones. Recuerdo, además, el artículo sobre el impacto del coronavirus en la salud mental que es un factor a tener en cuenta; y otro acerca de cómo cambiará el mundo después de la pandemia, si intentamos ser mejores personas.

Esquema

       Introducción
  1. Medidas de prevención personales
  2. Cuidado habitual de residencias
  3. Medidas al salir y al entrar de casa
  4. Personal que cuida la casa
  5. Celebración de la Santa Misa
  6. Atención de confesiones
  7. Atención sacerdotal fuera del lugar de residencia
  8. Posible iglesia aneja al lugar de residencia
Introducción

La pandemia por Covid-19 se estima que durará dos años. Durante este periodo el virus estará circulando en la mayoría de los países, con más o menos agresividad y brotes esporádicos de infección. Se espera que en septiembre de 2020 haya alguna vacuna en fase experimental en seres humanos (ya hay en animales); para llegar a vacunar al 50 % de la población mundial, lo que se necesita para producir un impacto importante en la difusión del virus, pasarán meses o años. Quizá antes se descubra un medicamento más útil, que podría cambiar el modo de afrontar la infección y las medidas de prevención.

Del virus se sabe que es muy contagioso y que en muchos casos no da síntomas. Se ha visto que las personas asintomáticas, positivas al test de PCR (detección de material genético viral con tampón faríngeo y nasal), pueden infectar a otras. Hay pacientes que permanecen positivos por más de 50 días; algunos negativos se hacen de nuevo positivos. Por esto, quien haya estado enfermo por coronavirus, debe seguir cuidando no acercarse a personas más vulnerables y esmerarse en las medidas de prevención para no infectar a otros.

Los síntomas son variables y comunes a otras enfermedades: aunque se menciona la fiebre como clave, muchos pacientes se presentan inicialmente sin fiebre; el periodo de incubación es variable, con una media de 4 días; puede no haber manifestaciones respiratorias y solo diarrea. Es frecuente la pérdida de olfato y gusto. Las personas mayores de 55 años, especialmente si tienen otras enfermedades crónicas, tienen más riesgo de desarrollar una forma grave.

El virus puede permanecer activo en superficies como plástico y acero inoxidable, después de 72 horas. En el cartón parece que no hay virus viables después de 24 horas. Los que se han enfermado adquieren inmunidad, que tiende a decaer a los dos meses, aunque protege probablemente por uno o dos años.

Desde el 2003, ha habido en el mundo otros dos focos infectivos importantes por coronavirus: la SARS-Cov (2003) y la Middle East Respiratory Syndrome (MERS-Cov) (2012). Es probable que en el futuro aparezcan nuevas infecciones similares.

No es claro cuáles serán las recomendaciones de la OMS y de los gobiernos en las siguientes etapas. Es probable que se adopten medidas ya obligatorias en diversos países, como el uso de mascarillas en los medios de transporte, aeropuertos, reuniones, ascensores, etc., y demostrar que se tiene un PCR negativo al coronavirus si se viaja en avión.

En centros residenciales numerosos, especialmente con personas mayores, después del confinamiento es lógico seguir atentos y tomar nuevas medidas, que en algún caso parecerán quizá más estrictas, pues el riesgo puede ser mayor. Se sugieren a continuación algunas posibles medidas, que habrá que valorar cada cierto tiempo, según la evolución de la pandemia y lo que dispongan las autoridades sanitarias. Por ejemplo, si después de dos semanas del término del confinamiento en la ciudad no hay nuevas infecciones, cabría modificar alguna medida en lo que se refiere al contacto con otras personas. Es probable que algunas de las sugerencias que aquí se proponen se conviertan en la “nueva normalidad”, al menos por un periodo de tiempo, en línea con lo que están indicando las autoridades.

Además, convendrá que las personas mayores eviten lugares muy concurridos. Quienes tengan algún factor de riesgo, podrían hablar con su médico y controlar el nivel de Vitamina D 3 en sangre, especialmente si toman poco sol o viven en el hemisferio norte. Es muy probable que sea útil que tomen, bajo supervisión médica, suplementos de Vitamina D 3 (1000-2000 UI al día de vitamina D 3, o más si se comprueba una carencia), para conseguir un nivel en sangre igual o superior a 40 ng/ml, si no tienen el calcio alto en sangre, problemas renales (insuficiencia renal o cálculos) u otra patología que lo haga poco recomendable. Cuando llegue el momento, en otoño, será muy recomendable que todos los habitantes de una residencia amplia o con factores de riesgo se vacunen contra la gripe estacional. Quizá sea obligatoria en varios países (por ejemplo, en Italia) para mayores de 65 años y otros grupos.

1. Medidas de prevención personales
  • lavado de manos frecuente idealmente con agua y jabón por 20 segundos, que es lo más eficaz; o, si no se dispone de lo anterior, como complemento, con gel alcohólico mezclado con agua oxigenada (alcohol etílico 70-80 %) (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 1); existen alternativas, para quienes puedan tener alguna alergia o se les irrite la piel;
  • mantener la distancia social de seguridad: estar a 2 metros de otras personas (un metro es poco);
  • evitar tocarse la cara;
  • usar mascarilla en lugares cerrados donde haya más de 10 personas y en los transportes públicos (intentar evitarlos, si se puede);
  • no se recomienda el uso de guantes en casa (excepto para las labores de limpieza, manipulación de alimentos y cuidado de enfermos);
  • usar pañuelos desechables y tirarlos en un lugar seguro para que no contaminen: la basura se puede poner en bolsas negras de basura indiferenciada;
  • promocionar la costumbre de saludos que eviten el contacto: no dar la mano, ni abrazos ni besos;
  • si hay síntomas leves de cualquier tipo, alejarse más de otras personas –especialmente de personas mayores–, no toser sin cubrirse (y si se hiciera con la mano –mejor no–, lavarse pronto), usar siempre la mascarilla, y avisar a un médico lo antes posible;
  • si aparece fiebre o tos o algún malestar mayor, aislares en la propia habitación hasta que se contacte a un médico, que, si lo estima oportuno, realizará un test para detectar el virus (tampón).

2. Cuidado habitual de residencias
  • que los residentes limpien con frecuencia (por ejemplo, 3 veces al día, además de la limpieza habitual) las superficies que puedan contaminarse: pomos de puertas, barandillas, botones. Se puede usar hipoclorito de sodio al 0,05 ó 0,1%; o alcohol etílico al 70% (quizá aplicando con algún paño de microfibra que se deje para eso); será más importante si vienen residentes no habituales; después de hacer la limpieza, lavarse las manos.
  • las puertas que no sean realmente imprescindibles, es mejor mantenerlas abiertas;
  • asegurar que haya gel en antecomedor, entrada de la casa, y otros lugares en que sea difícil lavarse las manos con agua y jabón. Son útiles los dispensadores automáticos, que no necesiten ser tocados. Si no se tiene este tipo de dispensadores, los recipientes se deben poner de tal modo que no haya otros contenedores plásticos ni tapas extras: es decir, facilitar que se pueda usar el alcohol sin tocar nada más;
  • quienes vengan a trabajar desde fuera (por ejemplo, en manutención), cuando esté permitido, además de cuidar lo del n. 3, que usen mascarilla al estar con otros. Es preferible que acudan solo para lo imprescindible, al menos durante las próximas semanas; si presentan cualquier síntoma, no tendrían que acudir a trabajar sin realizar antes un test diagnóstico;
  • no subir más de tres personas juntas en los ascensores para 6 personas, o usar mascarilla; y en los ascensores de menor capacidad, solo una (ó 2).
  • mantener la casa con buena ventilación: no significa pasar frío o calor, sino que se ventile con aire limpio, de vez en cuando.

3. Al salir y al regresar desde la calle
  • al salir, usar mascarillas, especialmente en los transportes públicos y lugares con más de 10 personas: quitársela sin tocarla por el exterior, se puede desinfectar con cloro 0,05 % (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 2); es importante saber ponerse y quitarse las mascarillas, porque puede ser una fuente de infección al estar en la cara. Se puede ver el siguiente vídeo en https://youtu.be/M7-KyQHfPM0.
  • lavado de manos frecuentes en mercados, negocios, medios de transporte, universidad, espacios cerrados con gente, etc. Es útil llevar gel alcohólico (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 1).
  • cambiar zapatos al entrar, si es posible: la idea es usar unos para fuera de la casa y otros para dentro (aunque el riesgo sea escaso), o poner un desinfectante líquido donde se pueda pisar o desinfectar las suelas; o pensar siempre que el suelo está contaminado;
  • idealmente usar ropa distinta para salir, especialmente si se va a estar en contacto con muchas personas, o pulverizar al llegar con alcohol etílico al 70 % (eventualmente hipoclorito de sodio al 0,05 %, pero es peligroso pues puede descolorar lo teñido si se falla en la fórmula) (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 2) (todo esto, aunque el riesgo de portar el virus en la ropa sea escaso);
  • quienes usen uniforme de trabajo o similar, conviene que lo laven diariamente a 60 grados;
  • guantes: no es conveniente salir de casa con guantes. Solo se usan, como se adelantó, para casos particulares: atención al público, alimentación, limpieza, cuidado de enfermos. Hay que tener en cuenta que también puede ser fuente de contaminación. Si se emplean guantes (por ejemplo, en un autobús o metro), lo recomendable es que sean de un solo uso y tirarlos (sacárselos sin tocarlos por fuera). Es obligado usar guantes si se trata a alguien enfermo.

4. Personal que atiende residencias
  • utilidad de usar mascarilla y guantes en los distintos servicios: especialmente en comida (no preparar mucha comida, pues es complejo conservarla) y limpieza de ropa; los guantes, si no son mono uso, se podrían desinfectar con hipoclorito de sodio al 0,05 % o alcohol al 70 % antes de quitárselos;
  • si se manipula cualquier ropa de enfermos, las medidas han de ser mucho mayores y la ropa debe llegar al lavado ya rociada de desinfectante y en un contenedor aparte y cerrado;
  • si hay algún enfermo de cualquier sintomatología, conviene que todo lo que use (plato, cubiertos y bandeja) sea desechable hasta excluir una posible infección por Covid-19;
  • no servir la mesa y entrar poco al comedor; manipular platos y bandejas con guantes;
  • atención de porterías: usar mascarilla si se sale o se atiende a alguien, conservando la distancia de seguridad (2 metros); desinfectar paquetes y envoltorios que lleguen con solución del hipoclorito de sodio al 0,1%, especialmente si están envueltos en plástico.

5. Celebración de la Santa Misa
  • es recomendable seguir las orientaciones de varias conferencias episcopales y diócesis que, de acuerdo con las autoridades sanitarias, van por ahora en la línea de dar la comunión en la mano; siempre con toda la fe, el respeto, la veneración y el cariño del que seamos capaces: sugería san Cirilo de Jerusalén, en el siglo cuarto: “pon la mano izquierda bajo la derecha a modo de trono que ha de recibir al Rey”, animando a “santificar los ojos con el contacto del cuerpo divino” y comulgar;
  • antes de la Misa el sacerdote puede usar gel de alcohol o lavarse con agua y jabón; para el lavabo dentro de la Misa, usar una solución de hipoclorito de sodio al 0,05 % (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 2): preparar para cada Misa, midiendo con una jeringa u otro modo 59 ml de agua normal más 1 ml de hipoclorito de sodio al 3 % (ó 59 partes de agua y 1 parte de hipoclorito) (en Italia, 3 % es lo que suele traer de hipoclorito la candeggina); o calcular según fórmula adjunta (cfr. Anexo sobre desinfectantes, n. 2): adquirida la rutina, es fácil calcular las cantidades; dejarla sobre el altar como se hace habitualmente;
  • es recomendable que el sacerdote, después de comulgar él, antes de distribuir la comunión, se purifique ya una primera vez los dedos, en el lavabo con la solución preparada;
  • en la purificación de los dedos, después de dar la comunión, no conviene que el sacerdote se purifique sobre el cáliz, sino que use el mismo recipiente del lavabo;
  • si, eventualmente, un mismo cáliz lo usaran dos sacerdotes distintos, que celebran uno después del otro, convendrá que, al prepararlo para la siguiente Misa, se limpie con un poco de alcohol etílico al 70 %: para esto, se puede dejar un spray en la credencia (recipiente sin una segunda tapa); también se podría hacer con agua y jabón, si hay tiempo entre una Misa y otra; o cuando se prepare para el día siguiente;  Atención: el cáliz hay que limpiarlo solo en la copa,  teniendo un especial cuidado con el esmalte y el barniz exterior, para no dañarlos.
  • es preferible por ahora no hacer concelebraciones; si se hicieran, no es recomendable que varios sacerdotes comulguen del mismo cáliz.

6. Atención de confesiones
  • cuidar las distancias –más de un metro– y usar mascarilla, si se atiende gente que no es la habitual fuera del confesionario;
  • en confesionarios, asegurar que la rejilla tiene una membrana interna de metacrilato, mica o similar muy fina que impide el paso de aire y transmite en cambio bien la voz: si dejan pasar directamente el aire, como los que tienen una especie de tela o algo parecido, no es recomendable usarlos hasta que se cambien. Además, es oportuno que cada persona que se confiesa limpie la rejilla con alcohol al 70 % aplicado preferiblemente en spray para que penetre en los agujeritos, o hipoclorito de sodio al 0,05 %, abundante. Podría ser incluso mejor, que el confesor y el penitente usaran mascarillas; el lado del sacerdote hay que limpiarlo de la misma forma cada vez que pase un sacerdote distinto;
  • es recomendable que cada sacerdote use su propia estola, en lugar de dejar una para uso común;
  • también en los confesionarios hay que limpiar las manillas, los reposa brazos, etc., y airearlos bien: la puerta puede quedar totalmente abierta si no se está usando;
  • si se atendiera a alguien con síntomas respiratorios (rinitis, tos, estornudos, etc.) habría que extremar las medidas de prudencia.

         Ejemplo de rejilla para confesionario: además de no dejar pasar el aire, habrá que desinfectarla cada vez que se use. El espacio donde se instale conviene que sea, en lo posible, amplio y bien aireado. Se podría incluso montar en confesionarios portátiles, dispuestos en algún lugar de la iglesia, capilla u otro local adecuado:  

Prevención del coronavirus, Madurez psicológica y espiritual, Wenceslao Vial
Rejilla para confesionario, que no deja pasar el aire

7. Atención sacerdotal fuera del lugar de residencia
  • cuando los sacerdotes puedan celebrar Misas en lugares distintos de la propia residencia: además de las medidas mencionadas en los nn. 1-5, pueden tener en el lugar donde vayan (iglesia u oratorio), por ejemplo, un alba o sotana, etc., para usar solo allí; cuando regresen a su casa, convendrá que sigan las indicaciones del n. 3;
  • siempre que vayan a atender pastoralmente a personas distintas a las de la propia residencia, conviene que usen gel alcohólico o se laven las manos con agua y jabón al entrar y salir.

8. Posible iglesia aneja al lugar de residencia
  • seguir las indicaciones que las diócesis están emanando, teniendo en cuenta la situación de cada lugar. Además, a continuación, se proponen algunas ideas complementarias, por si son de utilidad;
  • cuando haya una parroquia o iglesia aneja al lugar de residencia de sacerdotes y otras personas, y en el momento en que el obispo determine que se abra al culto, conviene considerarla como “espacio público”, y tomar similares precauciones a lo que sería entrar y salir de la casa;
  • habrá que estar más atentos a las medidas de limpieza y desinfección periódicas (cfr. n. 2), si la iglesia es pequeña o hay abundantes superficies contaminables o poca ventilación externa;
  • procurar que haya poca gente a la vez, de modo que se pueda mantener la distancia social recomendada, también en las Misas;
  • es útil poner gel alcohólico con dispensador automático en la entrada del recinto (o dispensador de jabón y agua); según lo que el obispo haya determinado para el lugar, cabría recomendar el uso de mascarilla u ofrecerla a las personas que acuden;
  • si es el caso, recordar no besar las imágenes, medallas, etc.;
  • con cierta frecuencia, según la afluencia de gente, limpiar superficies, pomos de puertas, barandillas, etc., con alcohol o hipoclorito de sodio 0,05 % que se puede aplicar en spray;
  • muchas autoridades eclesiásticas han indicado que no se use agua bendita en las iglesias públicas. Medidas similares se pueden seguir en oratorios pequeños.
Medidas de prevención


Wenceslao Vial
4 de mayo de 2020

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