Preguntas frecuentes sobre madurez psicológica y espiritual

Madurar psicológica y espiritualmente es una tarea personal en la que no estamos solos. Necesitamos la ayuda de otras personas para llegar a ser plenamente humanos, plenamente felices, para crecer en las dimensiones física, psíquica y espiritual.

Estas preguntas frecuentes sobre el tema de la madurez pueden ayudar a comprender mejor nuestra vida y la de los demás, a mantener una buena ruta o cambiar de rumbo si es preciso. Se complementan con las definiciones que se ofrecen en la sección glosario

Quien desee contribuir puede escribir al mail de contacto: madurezpiscologica@gmail.com


Estados de ánimo

Me siento raro, no sé si es un problema psicológico, pues estoy triste.

Lo primero es acudir a un médico general, para que haga una revisión y llegue a un diagnóstico. Quizá haga análisis de sangre, donde puede incluir hemograma (la anemia produce cansancio y malestar), función tiroidea (relacionada con ansiedad y depresión), función renal, glicemia, etc., y niveles de vitamina D 3. Además, conviene ver, con la ayuda de quienes nos conocen y quieren, qué más puede estar relacionado: el cansancio por diversas causas y la falta de sueño pueden hacer ver todo en su peor aspecto… En la relación psicología y vida espiritual, el principal desestabilizador psicológico es la incoherencia: no vivir de acuerdo a los ideales y valores.


Salud mental y espiritual

¿Cómo distinguir un problema psicológico de uno espiritual: debo acudir a un psicólogo o a un sacerdote?

Por la unidad del ser humano, en sus dimensiones orgánica, psíquica y espiritual, la distinción no es siempre posible. Una grieta en cualquiera de las dimensiones, si es suficientemente profunda, puede derribar la estructura de la personalidad. Además de lo que pueda aconsejarnos quien nos conozca, a todos ayuda acercarse a la confesión como a una conversación con alguien que nos conoce perfectamente y nos quiere más que nadie: Jesucristo. Saber esto da mucha paz: él entiende nuestros “líos”, no se cansa de escucharnos ni de perdonarnos. Por eso no hay que desanimarse. Así, los nudos o líos se terminan por deshacer... Un sacerdote puede ir ayudando poco a poco a distinguir lo psicológico de lo espiritual, en lo que sea posible.

¿Cómo cuidar la relación laboral y humana con personas que sufren alteraciones psicológicas importantes?

Frente a una persona alterada psicológicamente conviene fomentar una actitud lo más calmada posible. Poco a poco, tal vez podamos hacerles entender que ella está sufriendo y probablemente hace sufrir a quienes están a su lado. Con verdadera caridad, paciencia, procurando sonreír y fomentando la amistad –aunque no sea bien correspondida– y sobre todo con la oración, tal vez podamos convencer a esa persona a dar los primeros pasos para mejorar: es decir, que comprenda y acepte que tiene un problema, sin que ella sea el problema, y quiera afrontarlo con la ayuda de expertos.

¿Qué hacer ante la ansiedad?

La ansiedad es un síntoma frecuente y fácil de entender porque todos lo experimentamos en mayor o menor medida. Cuando nos influye hasta el punto de limitar la vida diaria, es más necesario buscar las causas y poner remedio: un buen médico o psicólogo consiguen ayudar en muchos casos; hay medicamentos muy útiles. Para un cristiano, el trato con Dios y las orientaciones de un director espiritual pueden suponer una ayuda también importante, teniendo en cuenta que no son un medicamento para la ansiedad. Llegar a ver con más claridad que uno es hijo de un Dios que nos quiere mucho, como somos (esforzándonos por vivir de acuerdo a la realidad de nuestro ser humanos, cayendo y levantándonos, perdonando y pidiendo perdón), da una gran tranquilidad e incluso la ansiedad de causas psicológicas se puede ver con una actitud distinta, con "menos miedo": al hacerlo, los síntomas ya disminuyen. ¡Qué útil es saber que no estamos solos! en la Iglesia todos nos apoyamos unos a otros; la oración alcanza incluso a personas que no conocemos y nos da fuerza y ánimo.

¿Cómo vivir el cuarto mandamiento, si se recibe un mal trato emocional por parte de los padres, aunque sea involuntario?

Todos los preceptos del decálogo nos ayudan a ser mejores seres humanos, intentando amar como Jesucristo. Esto no significa que sea fácil. La actitud fundamental es la del perdón, con la ayuda de la gracia, y procurar sonreír más por fuera y por dentro... Hablar y pedir consejo a quien nos conozca es siempre útil. Perdonar no es un sentimiento, sino una elección: libremente decidimos rezar por la persona que nos ha dañado, procuramos comprender sus deficiencias, quizá enraizadas en heridas profundas. Conocer las circunstancias en que han vivido los propios padres ayuda a comprenderles y perdonarles.

¿Es posible una dirección espiritual sin dar a conocer en ella la enfermedad o trastorno mental que se padece?

Es posible, pero poco conveniente o poco eficaz, si se trata de una situación actual y no de algo ya superado. Será difícil que alguien nos ayude si ocultamos voluntariamente lo que nos sucede o lo que sentimos y nos hace sufrir. Por otra parte, es bueno que la persona que ofrece un acompañamiento espiritual sepa reconocer o al menos sospechar alguna dificultad en la dimensión psicológica.

Desde hace unos días duermo mal ¿qué puedo hacer?

Hay varias cosas. Lo primero es ver aspectos físico-fisiológicos: que en la habitación haya una temperatura adecuada (aproximadamente 21ºC en invierno, 25ºC en verano), oscuridad y silencio, humedad suficiente (el ideal de humedad es en tono a 50-60%: en lugares muy fríos en invierno, con la calefacción de la casa puede bajar mucho). Después habrá que ver la salud en general: puede ayudar un chequeo médico, para ver diversos parámetros, entre ellos vitamina D 3 adecuada en sangre (sobre 40 ng/dl) o tomar suplementos. La vitamina D se produce por la acción del sol en la piel, a partir del colesterol; en países con abundante sol también puede haber niveles bajos, en quienes se protegen continuamente del sol con ropa, cremas, etc. (esta protección puede ser importante o necesaria para evitar otros problemas como cáncer de piel); si está baja, se pueden tomar al menos 2000 unidades internacionales al día de Vitamina D 3, y controlar con le médico. Ver que los demás análisis, que incluyan tiroides y hemograma, sean normales. Luego, factores más psicológicos y conductuales: no ir a dormir, sino a descansar..., no usar ordenadores ni teléfonos u otras pantallas en las últimas horas de la tarde noche (una o dos antes de acostarte), cuidar horarios: tener tiempo suficiente; no estar agobiado con el despertar o no: a veces ayuda poner dos despertadores; no mirar la hora si te despiertas; usar antes de dormir ejercicios de relajación como respiración diafragmática; cuidar que cenas no sean muy abundantes ni muy ligeras: poca grasa, no Coca-Cola ni café, ni té. Hacer deporte con regularidad y tranquilidad, una o dos veces a la semana, idealmente no muy tarde. Terminar el día con alguna actividad más relajante: lectura, música... no quedarte hasta tarde preparando o resolviendo asuntos complejos. El médico puede aconsejar por un tiempo algún medicamento ansiolítico o hipnótico. En algunos casos, como en el yet-lag, la melatonina ayuda a restaurar el ciclo sueño-vigilia.

¿Puedo usar el mindfulness, que tiene un origen budista, si soy cristiano?

El interés por el mindfulness demuestra la necesidad que tenemos de estar concentrados en lo importante. Es nuevo solo su nombre. Como técnica de relajación y concentración se ha usado mucho; cómo focalización en el momento, el pueblo japonés la conoce hace siglos, como se ve en el cuidado y atención que ponen en la ceremonia del té: un momento único e irrepetible para compartir con una persona, que nunca se repetirá igual. Para un cristiano, el mindfulness fundamental es la presencia de Dios. No hay nada más importante que esto: trabajar, descansar, disfrutar, sufrir..., sabiendo que ¡hay un Dios que me ha creado y me quiere! Los momentos que estoy con él son únicos e irrepetibles. La relajación y el control emotivo no son un "sustituto" de la fe y de la oración (diálogo con un Dios personal) que, por el contrario, favorecen la vida plena y llena de sentido. Es importante considerar el cuerpo y sus vías de relajación como "amigos".


Sexualidad

¿El género femenino o masculino se pueden elegir?

El género o gender es la expresión social del sexo biológico. Su base es indudablemente genética e inseparable de esa. Está determinado por la presencia de los cromosomas XX en el caso de las mujeres, y XY en el caso de los varones, que permanecerán siempre tales, aún muchos siglos después de la muerte. Se nace hombre o mujer o, en algunos casos poco frecuentes, con una anomalía orgánica o genética en la que tendrán que intervenir cuanto antes los médicos, para ayudar a la asignación del sexo. Como todo lo humano, el género está influenciada por la educación y el ambiente social. Hay quienes afirman haber elegido una determinada expresión de su sexualidad: es indudable que pueden hacerlo, con mayor o menor libertad y conciencia de estar haciéndolo.

¿Cómo dialogar con personas que piensan distinto en el tema de la sexualidad?

Un documento de la Congregación para la Educación Católica, sirve de cuadro de referencia para quien de verdad quiera dialogar en temas de sexualidad. Se debe partir de una base científica y sin prejuicios sobre quién es el ser humano y su dimensión sexual. La lectura serena del mundo que nos rodea, con datos y hechos científicos, es siempre luz que permite a la fe y a la razón avanzar juntas.

¿Si experimento un deseo sexual por personas del mismo sexo, qué puedo hacer?

El deseo sexual es simplemente un deseo. En parte depende de nuestra voluntad y en parte no; es modificable: el 80 % de los varones que en la infancia experimentan atracción sexual por personas del mismo sexo ya no la tendrán cuando superen la adolescencia. En esa etapa de la juventud, en que la sexualidad está madurando, no es infrecuente que los impulsos se estimulen con diversos objetos. El ejercicio de la virtud de la templanza y la castidad van dando fuerza para controlar voluntariamente el instinto. No se nace con un deseo fijo. La sexualidad, como otras dimensiones humanas, necesita educación. Las causas de un deseo homosexual son múltiples: pueden jugar un papel alguna predisposición genética y factores hormonales; las de mayor peso son circunstancias ambientales, familiares, de educación y sociales: figuras parentales, padre ausente de algún modo (quizá muy absorbido por el trabajo), madre posesiva, propaganda ideológica, abusos sexuales especialmente en la infancia, exposición a la pornografía. La elección de un determinado estilo de vida sexualmente promiscuo puede favorecer que una tendencia se haga más profunda.

¿Si he elegido y aceptado el don del celibato, entierro mi sexualidad, con un riesgo de trauma?

La sexualidad «abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro» (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2332). La persona célibe renuncia a los actos propios de la sexualidad, sin dejar de ser plenamente hombre o mujer. Se descubre un modo de amar con plenitud, capaz de llenar la vida de sentido.

¿Es necesaria la educación sexual?

La dimensión sexual humana necesita una educación. El lugar más adecuado para iniciar a los niños y jóvenes, de acuerdo a su edad, en este tipo de conocimientos es la familia. El padre y la madre –que necesitan aprender a hacerlo– son los más apropiados para explicar las particularidades de los niños y las niñas a sus hijos y, según la edad, darles más o menos detalles. Cuando van creciendo, convendrá recordarles que la sexualidad es buena, pero que los actos específicos no son un juego ni un medio más para divertirse y conseguir placer; y que esperar al matrimonio para las relaciones íntimas entre esposos es un factor de salud y bienestar. Los colegios, siempre de acuerdo con los padres, pueden ser grandes colaboradores en esta tarea.