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Verdaderos y falsos fenómenos extraordinarios: en busca de respuestas

El psiquiatra Massimo Bettetini explica la frecuencia de los fenómenos extraordinarios, y cómo distinguir los verdaderos de los patológicos.

¿Cuán frecuentes y verdaderos son los fenómenos místicos extraordinarios?

Para responder a esta pregunta, puede ser útil una cierta experiencia psicoterapéutica, con un discernimiento que sepa distinguir los epifenómenos extraordinarios dados por Dios de las situaciones que surgen a veces de un psiquismo en dificultad o de otras situaciones subjetivas.

En una ciudad de tamaño medio, puede haber más de siete personas que dicen hablar y ver a la Virgen todos los días, pero quizás estén hablando consigo mismos.

No se puede negar que los fenómenos místicos siempre atraen la atención por lo extraordinario que contienen. Pero no siempre responden a la verdad. Tampoco podemos caer en el negacionismo sin sentido. Esto es lo que siempre nos han enseñado los grandes místicos.

Es cierto que la Iglesia siempre nos ha aconsejado, en primer lugar, desconfiar de los fenómenos místicos extraordinarios; pero la misma Iglesia se preocupa de discernir y realizar un correcto análisis diferencial, por el bien de las almas.

Sabemos que no se puede añadir nada al contenido de la Revelación; también sabemos que la Virgen, como buena Madre, quiere mostrar que está cerca de sus hijos en su camino por la tierra, a veces de forma tangible, con signos visibles, palpables, especialmente en ciertos momentos históricos. El campo de las visiones o apariciones, es difícil de tratar y en él intervienen varias disciplinas: teología (dogmática, Sagrada Escritura, magisterio, historia de las religiones), antropología, psicología, psiquiatría, pedagogía y neurología.

Equilibrio psíquico y fenómenos extraordinarios

Para evitar cualquier forma de falso misticismo, es esencial, en primer lugar, comprobar el equilibrio psíquico de la persona afectada por el fenómeno, sin medicalizar la situación. La producción de imágenes, sonidos, sensaciones no procedentes de la realidad acompaña, por ejemplo, a la mente esquizofrénica. Pero no podemos correr el riesgo de analizar ciertos acontecimientos con categorías carentes de trascendencia. No se trata de un terreno de simple definición.

Incluso una labilidad psíquica puede coexistir con una posible fenomenología mística. Un paciente que nos informó de algunos problemas psicológicos, experimentó, por ejemplo, un fenómeno de conversión al cristianismo auténtico, totalmente coherente con su historia, acompañado de un fenómeno extraordinario. En su caso se trataba de separar lo que venía de Dios de lo que él mismo producía como "exceso" de pensamiento, una construcción paranoica pero sobre una base real, un típico caso mixto.

Elementos para discernir entre fenómenos místicos verdaderos y falsos

¿En qué puede consistir entonces el análisis diferencial? ¿En qué parámetros puedo confiar para evitar errores por exceso o defecto?

En primer lugar, hay que excluir que se trate de un evento alucinatorio. Una alucinación es la percepción cierta y acrítica, a través de cualquiera de los sentidos, de algo que no existe: percepción, por tanto, con falta de objeto. Las alucinaciones pueden ser causadas por diversos factores: ingestión de sustancias alucinógenas, sobreexcitación psicosensorial, consumo de drogas, morbilidad psiquiátrica, pero también macro o micro cicatrices en el cerebro que dan lugar a fenómenos similares a la epilepsia y/o alucinaciones.

Algunos elementos para el análisis diferencial de los fenómenos místicos

La modesitia o pudor ocupa el primer lugar. Los que realmente tienen fenómenos místicos no quieren habitualmente que se sepa; no proclaman a diestra y siniestra que han visto a la Virgen o a los ángeles. Eligen con mucho cuidado a la persona a la que confían su experiencia, y se aseguran de que el contenido de lo que han visto, oído y sentido se transmita, si es necesario, a las autoridades adecuadas.

El pudor humilde también implica en el vidente la disponibilidad para someterse a exámenes médicos y psiquiátricos. Si es honesto, no se resistirá porque sabe que no tiene nada que ocultar o de lo que avergonzarse.

La lógica del contenido es otro elemento importante. Si el contenido es farragoso e ilógico, es fácil que estemos ante un impostor o un caso patológico de tipo psicótico.

La fidelidad al Magisterio de la Iglesia es otro elemento clave. La veracidad de las apariciones a Bernadette, por ejemplo, quedó clara cuando ella misma dijo el nombre que le había comunicado la mujer que veía: "Yo soy la Inmaculada Concepción", dijo María, dos meses después de que se hubiese declarado el dogma de la Inmaculada, que ciertamente la joven campesina no podía conocer.

También hay casos en los que el contenido de las locuciones o revelaciones se aparta decisivamente del Magisterio de la Iglesia. Si no derivan de la sobreexcitación psico-sensorial del sujeto, o de sustancias farmacológicas (es decir, drogas que influyen fuertemente en la ideación), podría tratarse de acciones demoníacas destinadas a perder a la persona e inducirle a pecar contra el Espíritu Santo: se puede llegar a negar principios éticos convencidos y creer y hacer creer a otros, a muchos otros, que un pecado ya no es pecado. En esto la acción maligna desconcertante es clara.

Frutos de santidad de los verdaderos fenómenos místicos

Los frutos de la santidad son elementos consecuentes, pero casi necesarios. Un don extraordinario del Señor implica una respuesta adecuada que sólo puede ser una respuesta de santidad en la normalidad, en la vida cotidiana.

Una aparición, una teofanía, es poco probable que sea para la persona individual; es fácil que se manifieste a una o unas pocas personas al servicio de una comunidad, de la Iglesia local y/o de la Iglesia universal.

El significado histórico es otro punto que puede ser decisivo en cuanto a la validez de una visión; basta pensar en Fátima y Rusia, o en Medjugorje y la antigua Yugoslavia, más allá, Nuestra Señora de Caravaggio y los Lansquenetes.

El Maligno y los fenómenos extraordinarios

El Maligno, en sus acciones extraordinarias, también puede actuar de diversas maneras, y aquí es aún más necesario un adecuado discernimiento.

En este ámbito es más difícil discernir la posesión diabólica de las perturbaciones psíquicas. Podemos tener la coexistencia de varios factores y encontrar casos mixtos. Informo de un hecho personal. A petición de un sacerdote exorcista, fui a presenciar el exorcismo que iba a realizar a una persona que yo no conocía de nada.

En cuanto esa persona poseída me vio, la presencia malévola se desató de inmediato, diciendo una frase que sólo yo pude entender en su contenido real. Los exorcismos que siguieron confirmaron la presencia de espíritus malignos y al mismo tiempo una ligera perturbación en la esfera psíquica como resultado de la posesión.

Humildad y obediencia como signos de veracidad en fenómenos místicos

Teresa de Ávila, cuando las monjas le dijeron que habían experimentado algún fenómeno místico, tuvo una reacción muy apropiada y sabia. No negó, ni dudó, escuchó y aconsejó por el bien del alma; más sencillamente les pidió que no dejaran de asistir ni siquiera a los servicios humildes.

Lo que más le interesaba era que no perdieran el contacto con la realidad de las cosas y especialmente con la virtud de la obediencia. Si el fenómeno místico llevaba a la desobediencia o a la rebelión, era claramente un engaño. Ella misma cuenta haber sido objeto de fenómenos sobrenaturales entre ollas y sartenes. Ella sabía y experimentaba que el verdadero misticismo no desvía del camino.

Cuando Faustina Kowalska empezó a pensar que para cumplir fielmente lo que el Señor le pedía, es decir, la plena revelación de su misericordia al mundo, habría hecho bien en dejar su orden, Jesús se le apareció azotado y ensangrentado, diciéndole que si abandonaba el camino le dejaría a él reducido a ese estado.

La propia Teresa, con una fina intuición psicológica, explica a continuación cómo las apariciones de las que fue objeto estaban más relacionadas con una visión mental que con una física. Y no eran proyecciones de sus propios pensamientos porque mantenían todas las características de la objetividad, es decir, en su caso, del objeto externo que se presenta intelectualmente.

El Papa Francisco y las apariciones de Medjugorje

Muy interesante es el comentario del Papa Francisco sobre el material preparado por la comisión presidida por el Card. Ruini sobre las apariciones de Medjugorje.

El Papa, siguiendo las conclusiones de la comisión a la que elogió, divide el problema en tres momentos: las visiones de los inicios, admitiendo su gran importancia; las visiones actuales, un tanto invalidadas por un cierto modo de turismo religioso y por una imagen de María que corre el riesgo de perder sus connotaciones maternales; por último, el fenómeno pastoral en curso, que es muy importante, teniendo en cuenta las gracias que se derraman sobre los peregrinos en conversiones, vocaciones, etc., y el hecho de que las apariciones no son sólo el resultado del trabajo pastoral, sino también de la propia labor pastoral.

Al dividir las distintas dimensiones del fenómeno con tanta claridad, se pueden comprender plenamente los significados profundos, superando así la negación ciega y el entusiasmo fácil, que no dejan tiempo para encontrar la verdad.

Massimo Bettetini

Para profundizar: Libro Madurez Psicológica y Espiritual, cap. 9, n. 7.