Música minimalista y abierta a la trascendencia, musicoterapia, depresión y música, música y salud mental


Arvo Pärt y el espíritu que renace


La música es la más inmaterial de las artes. Durante mucho tiempo ni siquiera se ha escrito. Parece como si desapareciera con el último eco de la nota final. ¿No es acaso reflejo de nuestra vida?

La música toca con facilidad el espíritu y responde o interpela nuestro mundo interior. Si la dejamos actuar nos llena a veces de paz y otras de tristeza, ansiedad o euforia enardecida. Entra o sale del corazón con vehemencia. Acompaña los momentos tristes, las alegrías, las solemnidades, los eventos trágicos o cómicos, las transgresiones…

He conocido en estos días la obra de Arvo Pärt (1935), del que ofrecemos algunas piezas escogidas, como la Salve Regina (2001). Este gran compositor estonio ha creado un lenguaje musical propio. Uno de sus conceptos claves es Tintinnabuli: una fluctuación de notas que imita el sonido de las campanas. Así lo define él mismo:

La tintinabulación es un área en la que a veces me adentro cuando estoy buscando respuestas – en mi vida, mi música, mi trabajo. En mis horas oscuras, tengo la sensación segura de que todo fuera de esto no tiene ningún significado. Lo complejo y polifacético solo me confunde, y tengo que buscar unidad. ¿Qué es esto y cómo puedo llegar hasta ello? Los rastros de esta perfección aparecen de muchas formas – y todo aquello sin importancia se desvanece. La tintinabulación es algo así . . . Las tres notas de una tríada son como campanas. Y por eso lo llamo tintinabulación.

El compás armónico de las notas sintoniza fácilmente con nuestro ser. Puede escucharse como ejemplo la obra Spiegel im Spiegel –espejo en espejo– (1978), en la que la melodía danza dentro de una escala desde una nota alta a su contraria. Y esa forma pendular nos recuerda también que nuestra vida es fluctuante, que nuestras emociones son pasajeras y tal vez que hay algo más que esta vida de cada día.


Salir de la depresión con la música de Arvo Pärt

Podría comparar mi música a la luz blanca –nos dirá Pärt–, que contiene todos los colores. Sólo un prisma puede hacerlos aparecer. Este prisma podría ser el espíritu del oyente. No es suyo el exceso ni lo simple. Se caracteriza por el minimalismo y es capaz, por ejemplo, de componer una canción de cuna con solo dos palabras: Kuss-Kuss Kallike, duerme querido (estonio).

Después de escuchar a Pärt no me sorprendió el testimonio de una persona que me decía cuánto la había aliviado en su depresión. Hay una vibración de eternidad cada vez que se interpreta una pieza de este autor.

Se sabe que la musicoterapia obtiene algunos resultados positivos en enfermedades psíquicas, reduce el estrés y estimula zonas cerebrales específicas. Pero las obras de Pärt cubren el anhelo más grande del espíritu: la necesidad de ser afirmado en mi propio valor, en lo que soy capaz, en que soy querido por mí mismo.



Música minimalista que engrandece el alma

Arvo Pärt da testimonio de que la vida vale la pena, porque hay un Dios creador que se interesa por el hombre y envió a su hijo Jesucristo para levantarnos de nuestras limitaciones y miserias. Pärt es alguien que sabe reconocer su nada ante el creador, que desea ser humilde; siempre lo puso de manifiesto.

En sus partituras no hay nada superfluo. Cada nota, cada acorde, está pensado. Pero tampoco hay acordes sueltos o sin sentido. La armonía es plena, como pleno es el amor de Dios. Aquí está quizá su más alto valor: hace sentir que se puede, que hay un sentido para todo, que no estamos solos o aislados, aunque nos sintamos así y la desesperanza nos ahogue por momentos. Las emociones ocupan su lugar en la oración.

Al escuchar a Pärt me acordé de san Josemaría, un santo contemporáneo, que animaba a los apóstoles modernos cuando decía que sus pisadas resuenan en el cielo como campanillas de plata.

Dije al inicio que la música terminaba después del último eco. En realidad no es así. La música sigue resonando en nuestro espíritu, si es que ha sido capaz de experimentarla verdaderamente; por eso puede transformarnos.

Y la música forma parte de lo que conviene o no decir en la depresión, que vimos en otro artículo.

Les invito a escuchar esas campanas en algunas de las creaciones de Arvo Pärt.



Wenceslao Vial



Salve Regina de Arvo Pärt:






Spiegel im Spiegel de Arvo Pärt






Kuss-Kuss, Kallike de Arvo Pärt






Fragmento del discurso de Arvo Pärt en el St. Vladimir's Orthodox Theological Seminary, 31 de mayo de 2014.