Sexualidad: comprender para vivir humanamente

Preguntas sobre sexualidad


¿El género femenino o masculino se pueden elegir?

El género o gender es la expresión social del sexo biológico. Su base es indudablemente genética e inseparable de esa. Está determinado por la presencia de los cromosomas XX en el caso de las mujeres, y XY en el caso de los varones, que permanecerán siempre tales, aún muchos siglos después de la muerte. Se nace hombre o mujer o, en algunos casos poco frecuentes, con una anomalía orgánica o genética en la que tendrán que intervenir cuanto antes los médicos, para ayudar a la asignación del sexo. Como todo lo humano, el género está influenciada por la educación y el ambiente social. Hay quienes afirman haber elegido una determinada expresión de su sexualidad: es indudable que pueden hacerlo, con mayor o menor libertad y conciencia de estar haciéndolo.

¿Cómo dialogar con personas que piensan distinto en el tema de la sexualidad?

Un documento de la Congregación para la Educación Católica, Varón y mujer los creó, sirve de cuadro de referencia para quien de verdad quiera dialogar en temas de sexualidad. Se debe partir de una base científica y sin prejuicios sobre quién es el ser humano y su dimensión sexual. La lectura serena del mundo que nos rodea, con datos y hechos científicos, es siempre luz que permite a la fe y a la razón avanzar juntas.

¿Si experimento un deseo sexual por personas del mismo sexo, qué puedo hacer?

El deseo sexual es simplemente un deseo. En parte depende de nuestra voluntad y en parte no; es modificable: el 80 % de los varones que en la infancia experimentan atracción sexual por personas del mismo sexo ya no la tendrán cuando superen la adolescencia. En esa etapa de la juventud, en que la sexualidad está madurando, no es infrecuente que los impulsos se estimulen con diversos objetos. El ejercicio de la virtud de la templanza y la castidad van dando fuerza para controlar voluntariamente el instinto. No se nace con un deseo fijo. La sexualidad, como otras dimensiones humanas, necesita educación. Las causas de un deseo homosexual son múltiples: pueden jugar un papel alguna predisposición genética y factores hormonales; las de mayor peso son circunstancias ambientales, familiares, de educación y sociales: figuras parentales, padre ausente de algún modo (quizá muy absorbido por el trabajo), madre posesiva, propaganda ideológica, abusos sexuales especialmente en la infancia, exposición a la pornografía. La elección de un determinado estilo de vida sexualmente promiscuo puede favorecer que una tendencia se haga más profunda.

¿Si he elegido y aceptado el don del celibato, entierro mi sexualidad, con un riesgo de trauma?

La sexualidad «abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro» (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2332). La persona célibe renuncia a los actos propios de la sexualidad, sin dejar de ser plenamente hombre o mujer. Se descubre un modo de amar con plenitud, capaz de llenar la vida de sentido.

¿Es necesaria la educación sexual?

La dimensión sexual humana necesita una educación. El lugar más adecuado para iniciar a los niños y jóvenes, de acuerdo a su edad, en este tipo de conocimientos es la familia. El padre y la madre –que necesitan aprender a hacerlo– son los más apropiados para explicar las particularidades de los niños y las niñas a sus hijos y, según la edad, darles más o menos detalles. Cuando van creciendo, convendrá recordarles que la sexualidad es buena, pero que los actos específicos no son un juego ni un medio más para divertirse y conseguir placer; y que esperar al matrimonio para las relaciones íntimas entre esposos es un factor de salud y bienestar. Los colegios, siempre de acuerdo con los padres, pueden ser grandes colaboradores en esta tarea.

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